Son bastantes las dudas y preguntas que les surgen a muchas mujeres sobre la forma y tamaño de su vulva (que no vagina, no vayamos a confundir).. Total, esas dudas han llevado a cuestionarme el porqué de ello; inseguridades y disconformidad con nuestros genitales femeninos. ¿Es un poco como la importancia que muchos hombres le dan al tamaño de sus penes? ¿O simplemente nos gusta lo que no tenemos, como aquella persona que tiene el pelo liso y lo querría rizado y a la inversa? Pues creo que la respuesta “cabalga por otro sendero” como diría un buen amigo. Digamos que nos podemos declinar por lo que constituye la base de esas inseguridades y es que, la sociedad impone ciertos estereotipos y no solo cuando hablamos de tallas de tetas y culos, vayamos algo más allá. Entendamos que actualmente, la educación sexual que recibimos tanto mujeres como hombres, una gran parte del sustento, la sigue formando la pornografía y todo aquello relacionado con un ámbito en el que predomina el machismo y los cuerpos irreales, tan irreales son esos pechos tersos en forma de globo, como esos genitales “perfectos”. Y ahora, vayamos al tema de la “perfección”. Teniendo en cuenta lo anterior, disponemos de unos recursos mediáticos que proyectan, de forma irreal, aquellos deseos y metas que serán impuestas de manera inconsciente y que perturbarán la visión y perspectiva de nuestros cuerpos. Por lo tanto, buscando la perfección nos alejamos sin lugar a dudas del cuerpo real de las mujeres, inclusive de sus genitales, como de cualquier otra parte de nuestro cuerpo-¡claro!-. Desafortunadamente este fenómeno provoca en demasiadas mujeres una sensación de inseguridad ante sus genitales, algo que muchas veces, de forma simultánea, constituye un importante obstáculo a la hora de relacionarse sexualmente y, por defecto, de conseguir disfrutar plenamente de este tipo de relaciones (y aquí ya nos adentraríamos en el ámbito de la autoestima sexual). Después de muchas consultas de este tipo, una de las primeras cosas que me vienen a la mente es empezar a educar sexualmente con un porno real, diferente, dónde cada persona pueda sentirse identificada o atraída por una belleza real, que rompa los estereotipos fijados, y para ello, ya empezamos a tener ciertas directoras de porno que están haciendo un gran trabajo y que consiguen llegar a ese público, muchas veces femenino. Y ahora me diréis, ¿educar? ¿a quién? A la sociedad señoras y señores ¡que hace mucha falta! Empezando por las niñas y niños en sus primeros años de vida, pasando por la infancia y la fantástica y floreciente adolescencia, porque quieran o no sus queridas familias, conocerán el mundo del sexo, de la erótica, de la pornografía y de mucho más, porque forma parte de nosotrxs, de todxs. Y ahora, cuando hayan bajado las manos de la cabeza, también les diré que los adultos debemos desaprender mucho, muchísimo y volver a reemprender una mirada crítica y perseverante ante las imposiciones que consiguen excluir la diversidad de los cuerpos y por defecto de la sexualidad humana. Y, recordemos, la educación sexual es un hábil recurso para conseguir tal meta. Por otro lado, y volviendo a genitalizar la argumentación, me gustaría relacionarlo con el concepto de diversidad, -puesto que de ahí vienen los delirios iniciales-. Hay que tener en cuenta que tanto el color, como el tamaño, como la forma de los genitales son diferentes, y no hay uno mejor que otro. De hecho, siempre se puede sacar la parte positiva al “asunto” (palabreja paterno-filial con connotación sexual que contaré en otro post, seguro..), puesto que la forma de nuestros genitales pueden facilitar la estimulación de unas zonas erógenas u otras, de manera similar pasa con los genitales de un hombre; ya que dependiendo del tamaño u forma del pene; tanto con juegos sexuales como con penetración, podremos estimular ciertas zonas. Así que el consejo es aprovechar todos los centímetros de nuestra piel, que para eso son nuestros. Y por eso aquí os dejo una imagen sobre los diferentes tipos y formas y así podáis ver lo natural y real de la diversidad. Os adelanto que son fotografías del gran trabajo de Jamie Mc Cartney llamado “La gran muralla de las vaginas” (mi única puntualización del proyecto es la confusión de la palabra vagina (órgano genital interno), cuando debería ser vulva (órgano genital externo), pero aún así es un fantástico trabajo). descarga Ah! No olvidéis pasar también por el twitter de Ivaginarte ((@vgnBCN) y acabar de convenceros de que la belleza también está en los ojos de quien observa y que cualquier forma puede llegar a ser arte. Como siempre, el placer es mío.